18 de octubre de 2008

Caminaba y corría infinitamente alrededor de un gentío bien conocido, los límites no existen más que en la mente... un riachuelo fue un océano entre eucaliptos y sauces, entre canas y calvos y un olor tostado poco característico de la tecnología nos llama a eso de las 6 . Con cada visita vez que los ojos de las nuevas generaciones se alejan cada vez más del suelo y se aproximan al sueño y tu permaneces igual y amando más. Nacen juegos y almas nuevas... cada año vemos pasar lluvias, hojas y rayos de sol sobre las cabezas, los sueños resuenan más cerca, la familia crece y decrece pues hay gente que debe ir más lejos de lo que nosotros podemos llegar. Hay rememoranzas, visiones, sonrisas y lágrimas con sabor a mucho. Y una fotografía.